martes, 14 de octubre de 2014

bubu y sus comeduras de cabeza



Ayer por la tarde, decidí irme a tomar algo con una amiga, para ello, salí de casa, fui a la parada del autobús y esperé un ratito hasta que vino.

Cuando el autobús llegó, me subí, me senté en el primer asiento que ví libre y me puse a jugar con el móvil (por la mañana había estado leyendo y no me veía capaz de seguir forzando la vista y menos sin las gafas).

Una pequeña puntualización, me senté en los asientos azules que la EMT madrileña reserva para personas: mayores, embarazadas, con niños pequeños o discapacitados.

El trayecto transcurría sin incidente alguno, aunque más de una vez pensé haberme pasado de parada ya que es una línea que no suelo usar (y soy un desastre con patas para que negarlo).

Cual es mi sorpresa que oigo a una señora mayor “despotricar” sobre algo, pero paso, no va conmigo, hasta que llega un momento que tanto bla bla bla me empieza a molestar y la escucho decir “si, si, mira como disimula” sigo escuchando porque creía saber por donde iban los tiros, pero seguía mandando un SMS a mi amiga para comunicarle que llegaría unos minutos tarde.

Cuando la señora siguió dándole a la sin hueso, habiendo yo terminado de mandar el mensaje; a voz en grito y señalándome, decidí levantarme, aunque he de decir que todas las personas mayores o que pudieran necesitar el asiento, ya estaban sentadas.

Me coloqué en un roncón cerca de la puerta de atrás y me mantuve allí haciendo oidos sordos.

Pero tengo mal café (y venía calentita de antes), por lo que cuando ya no me pude controlar, miré como llegar a esa señora sin dar a nadie y me acerqué, de mis adentros salió un tono seco y claro “disculpe señora, tengo el mismo derecho que usted a sentarme en esos asientos, que no lleve un bastón no quiere decir que no tenga una discapacidad visual, y si quiere le enseño mi carné de la O.N.C.E.”, la señora se calló un poco, hasta que me dí la vuelta y entonces volvió a decir “es que mira, y encima se enfada…”, ya rozaba mis límites, así que preferí hacer oídos sordos el resto del viaje.

Ese sitio lo habría cedido desde un primer momento, si hubiera visto que alguien lo necesitaba, sobre todo una persona mayor, por educación, así me enseñó mi madre, pero lo que de verdad me indigna, es la gente que se comporta de semejante manera sin saber, que intenta levantarse en pie de guerra por el simple hecho de hacerlo y de o obtener protagonismo o porque se encuentra enfadado con el mundo.

Soy una persona con un buen resto visual, sobre todo bien aprovechado, me han enseñado a no ponerme limites, es más, quien me conoce de verdad sabe que en ocasiones me excedo (cars, hípica, montañismo, ir sola a todos los sitios aunque me pierda cien veces…), una persona que se frustra si no es capaz de conseguir sus objetivos o si no es capaz de hacer lo mismo que los demás. Pero en ocasiones necesito algo de ayuda (aunque me fastidie decirlo y más aún pedirla), y no es la primera vez que me encuentro con una situación similar como la que me encontré con esta señora.

Os voy a contar un secreto (aunque ya no lo será), quien ha ido a la estación de Atocha en Madrid, conocerá el pasillo largo que hay con tiendas, he llegado a chocar con cuatro personas antes de pasar el Imaginarium por la cantidad de gente que había, y me he puesto muy nerviosa por sentirme desorientada, pero he seguido adelante.

Un día en un Woman Secret, fui a comprar un pijama de invierno (me congelaba en la residencia donde estaba, pero esa es otra historia), en un lateral de la tienda vi una chica, me fui a apartar para que pasase pero vi que ella iba hacia mi mismo lado, volví a hacer lo mismo, y ella venía conmigo, hasta le pedí disculpas, pero me quedé quieta un momento y me empecé a partir de la risa, lo que pasaba es que de frente había un espejo, y a la que estaba intentando evitar y estaba pidiendo perdón, era yo misma!!. Si queréis saberlo, compré un pijama monismo y calentito, y ahora cada vez que pienso en esa situación, me arranca una sonrisa.

Cuando aún no había comenzado la carrera, estando en mi ciudad de origen, fui un día a coger un autobús. Llegué a la parada y esperé (podría conducir, pero ni tengo carné ni me hago responsable de como quede el vehículo en cuestión), en mi caso, hasta que el autobús no está relativamente cerca (estamos hablando de unos 10m como mucho!!!), no soy capaz de distinguir el número, cuando lo ví venir y supe que era mi línea, levanté la mano (en esa ciudad, ciertas líneas o levantas la patita o no paran, y me ha pasado, debiendo esperar otra media hora), el conductor paró, según pasaba la tarjeta de transportes por el lector el buen señor me dijo “Qué es que no ves?, a ver si estamos más atentos”, me quedé quieta y no dije nada, aún era muy cortada para esas cosas, pero si me lo llega a decir ahora le contestaría “si!! casi, casi, si quiere le enseño el carné que lo certifica”.

Y ya la última que os cuento: hace un par de años, fui un sábado a hacer la compra con una amiga, ya os he dicho que cuando hay mucha gente me desoriento un poco, pero sigo adelante, aunque con más cuidado, en una de estas, choqué con una muchacha, le pedí disculpas y seguí, escuché que cuando me alejaba decía algo así como “a ver si miras por donde vas” y alguna preciosa palabra más, era una chica que para que darme la vuelta y ya estaba muy nerviosa con tanta gente, pero algo que agradecí, es que mi amiga si que se paró y le dijo algo así como “a ver si miras tu, que ella va atenta y ve mal, y tu vas a lo tuyo”.







Reflexión:
Todas estas cosas parecen tontas y si, lo son, aprendes de ellas, coges trucos para no chocar, para no contestar mal, para explicar en un autobús que no ves el número y por eso le paras y preguntas, pero a veces siento, y más bien me doy cuenta, de que la sociedad no se da cuenta de una discapacidad si no te ven con un bastón, en una silla de ruedas, con un audífono…. La sociedad ha de tener conciencia de que una persona con problemas visuales puede ir sin bastón (y hasta con un libro en el bolso); que una persona que camina, puede tener una gran impotencia funcional para moverse….

Puede que haya quien se aproveche de ciertas facilidades o ciertas ayudas, pero hay quien día a día lucha por superarse a si misma, trabaja por ser independiente, por poder ser mejor persona y muchas veces, por intentar que los demás no le vean como una carga, pero a la vez, que no se le pongan por delante más obstáculos de los que ya tiene.

Espero que esto os ayude a reflexionar un poco, y si queréis más anécdotas, pero más divertidas… ya sabéis donde estoy.


Bubu os desea un feliz y reflexivo día

1 comentario:

  1. Me ha encantado. Uno de tus mejores posts. Muy al estilo del Marqués de Sotoancho de Alfonso Usia.

    Sigue así.

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