Ayer por la tarde, decidí irme a
tomar algo con una amiga, para ello, salí de casa, fui a la parada del autobús
y esperé un ratito hasta que vino.
Cuando el autobús llegó, me subí,
me senté en el primer asiento que ví libre y me puse a jugar con el móvil (por
la mañana había estado leyendo y no me veía capaz de seguir forzando la vista y
menos sin las gafas).
Una pequeña puntualización, me
senté en los asientos azules que la EMT madrileña reserva para personas:
mayores, embarazadas, con niños pequeños o discapacitados.
El trayecto transcurría sin
incidente alguno, aunque más de una vez pensé haberme pasado de parada ya que es
una línea que no suelo usar (y soy un desastre con patas para que negarlo).
Cual es mi sorpresa que oigo a
una señora mayor “despotricar” sobre algo, pero paso, no va conmigo, hasta que
llega un momento que tanto bla bla bla me empieza a molestar y la escucho decir
“si, si, mira como disimula” sigo escuchando porque creía saber por donde iban
los tiros, pero seguía mandando un SMS a mi amiga para comunicarle que llegaría
unos minutos tarde.
Cuando la señora siguió dándole a
la sin hueso, habiendo yo terminado de mandar el mensaje; a voz en grito y
señalándome, decidí levantarme, aunque he de decir que todas las personas
mayores o que pudieran necesitar el asiento, ya estaban sentadas.
Me coloqué en un roncón cerca de
la puerta de atrás y me mantuve allí haciendo oidos sordos.
Pero tengo mal café (y venía
calentita de antes), por lo que cuando ya no me pude controlar, miré como
llegar a esa señora sin dar a nadie y me acerqué, de mis adentros salió un tono
seco y claro “disculpe señora, tengo el mismo derecho que usted a sentarme en
esos asientos, que no lleve un bastón no quiere decir que no tenga una discapacidad
visual, y si quiere le enseño mi carné de la O.N.C.E.”, la señora se calló un
poco, hasta que me dí la vuelta y entonces volvió a decir “es que mira, y
encima se enfada…”, ya rozaba mis límites, así que preferí hacer oídos sordos
el resto del viaje.
Ese sitio lo habría cedido desde
un primer momento, si hubiera visto que alguien lo necesitaba, sobre todo una
persona mayor, por educación, así me enseñó mi madre, pero lo que de verdad me
indigna, es la gente que se comporta de semejante manera sin saber, que intenta
levantarse en pie de guerra por el simple hecho de hacerlo y de o obtener
protagonismo o porque se encuentra enfadado con el mundo.
Soy una persona con un buen resto
visual, sobre todo bien aprovechado, me han enseñado a no ponerme limites, es
más, quien me conoce de verdad sabe que en ocasiones me excedo (cars, hípica,
montañismo, ir sola a todos los sitios aunque me pierda cien veces…), una
persona que se frustra si no es capaz de conseguir sus objetivos o si no es
capaz de hacer lo mismo que los demás. Pero en ocasiones necesito algo de ayuda
(aunque me fastidie decirlo y más aún pedirla), y no es la primera vez que me
encuentro con una situación similar como la que me encontré con esta señora.
Os voy a contar un secreto
(aunque ya no lo será), quien ha ido a la estación de Atocha en Madrid,
conocerá el pasillo largo que hay con tiendas, he llegado a chocar con cuatro
personas antes de pasar el Imaginarium por la cantidad de gente que había, y me
he puesto muy nerviosa por sentirme desorientada, pero he seguido adelante.
Un día en un Woman Secret, fui a
comprar un pijama de invierno (me congelaba en la residencia donde estaba, pero
esa es otra historia), en un lateral de la tienda vi una chica, me fui a
apartar para que pasase pero vi que ella iba hacia mi mismo lado, volví a hacer
lo mismo, y ella venía conmigo, hasta le pedí disculpas, pero me quedé quieta
un momento y me empecé a partir de la risa, lo que pasaba es que de frente
había un espejo, y a la que estaba intentando evitar y estaba pidiendo perdón,
era yo misma!!. Si queréis saberlo,
compré un pijama monismo y calentito, y ahora cada vez que pienso en esa
situación, me arranca una sonrisa.
Cuando aún no había comenzado la
carrera, estando en mi ciudad de origen, fui un día a coger un autobús. Llegué
a la parada y esperé (podría conducir, pero ni tengo carné ni me hago
responsable de como quede el vehículo en cuestión), en mi caso, hasta que el
autobús no está relativamente cerca (estamos hablando de unos 10m como mucho!!!),
no soy capaz de distinguir el número, cuando lo ví venir y supe que era mi
línea, levanté la mano (en esa ciudad, ciertas líneas o levantas la patita o no
paran, y me ha pasado, debiendo esperar otra media hora), el conductor paró,
según pasaba la tarjeta de transportes por el lector el buen señor me dijo “Qué
es que no ves?, a ver si estamos más atentos”, me quedé quieta y no dije nada,
aún era muy cortada para esas cosas, pero si me lo llega a decir ahora le
contestaría “si!! casi, casi, si quiere le enseño el carné que lo certifica”.
Y ya la última que os cuento:
hace un par de años, fui un sábado a hacer la compra con una amiga, ya os he
dicho que cuando hay mucha gente me desoriento un poco, pero sigo adelante,
aunque con más cuidado, en una de estas, choqué con una muchacha, le pedí
disculpas y seguí, escuché que cuando me alejaba decía algo así como “a ver si
miras por donde vas” y alguna preciosa palabra más, era una chica que para que
darme la vuelta y ya estaba muy nerviosa con tanta gente, pero algo que agradecí,
es que mi amiga si que se paró y le dijo algo así como “a ver si miras tu, que
ella va atenta y ve mal, y tu vas a lo tuyo”.
Reflexión:
Todas estas cosas parecen tontas
y si, lo son, aprendes de ellas, coges trucos para no chocar, para no contestar
mal, para explicar en un autobús que no ves el número y por eso le paras y
preguntas, pero a veces siento, y más bien me doy cuenta, de que la sociedad no
se da cuenta de una discapacidad si no te ven con un bastón, en una silla de
ruedas, con un audífono…. La sociedad ha de tener conciencia de que una persona
con problemas visuales puede ir sin bastón (y hasta con un libro en el bolso);
que una persona que camina, puede tener una gran impotencia funcional para
moverse….
Puede que haya quien se aproveche
de ciertas facilidades o ciertas ayudas, pero hay quien día a día lucha por
superarse a si misma, trabaja por ser independiente, por poder ser mejor
persona y muchas veces, por intentar que los demás no le vean como una carga,
pero a la vez, que no se le pongan por delante más obstáculos de los que ya
tiene.
Espero que esto os ayude a
reflexionar un poco, y si queréis más anécdotas, pero más divertidas… ya sabéis
donde estoy.
Bubu os desea un
feliz y reflexivo día

Me ha encantado. Uno de tus mejores posts. Muy al estilo del Marqués de Sotoancho de Alfonso Usia.
ResponderEliminarSigue así.