lunes, 10 de noviembre de 2014

Bubu se desliza en el tiempo...



No, no… aun no he inventado la maquina del tiempo… y eso mejor se lo dejamos a los científicos locos…  ya sabéis, por eso de las realidades alternativas, teoría de las cuerdas…. Pero vamos a lo que vamos!!!

Hoy os quiero hablar de las diferentes etapas en la vida, cada uno tiene unas y están marcadas por diversos acontecimientos o experiencias que le hacen llegar a ser lo que es y no otra cosa.

La vida se divide en etapas como hemos dicho ya, pero también en las personas que tenemos en cada momento por el que nos “deslizamos”, hay algunas que continúan a lo largo del tiempo y otras que por gracia o desgracia se pierden, la gente toma muy diversos caminos.

Creo que la primera etapa en la que yo puedo cerrar una puerta y abrir una ventana, fue la secundaria, allí encontré a mis primeras amigas, con las que empecé a salir al cine, con las que empecé a hablar de chicos, a ver tiendas (aunque de aquella seguía comprando con mis padres), fue una época en la que cambié mucho, no fui una busca líos pero si creo que di a mis padres mas de uno y dos quebraderos de cabeza.
En esta etapa es cuando aún no sabes muy bien que vas a ser de mayor, tu mayor preocupación es que te vas a poner el sábado, y no se a vosotros pero a mi me aterraba en ocasiones que llegasen las notas (y donde he llegado!!!) o simplemente no poder quedarme a ver la tele hasta tarde (mis padres hasta los 16-17 me mandaban los fines de semana a dormir a las 11 de la noche y entre semana a las 10), lo bueno es que hoy en día tengo aún Hospital Central pendiente J
Esta es una etapa en la que no comprendes porque tus padres ponen normas, reglas, horarios… aunque cuando creces y llegas más adelante en tu camino, lo comprendes.
Un día que a mi me marcó mucho fue cuando un sábado volví a casa y después de ver ciertas cosas, le dije a mi madre que estaba orgullo de la educación y valores que me habían dado (a los 16 más o menos).

Cuando llegó el bachillerato, cerré la ventana de la secundaria y me asomé feliz a la del bachiller, la verdad, no tenía aún ni idea de que quería estudiar, seguía interesada en los chicos (aunque mi madre decía que salir con chicos… no hija, aún es demasiado pronto, pero siempre se tiene algo por ahí a esas edades hombre!!! Se le llame rollete, amiguete, refresquen….), los amigos en esta época cambian algo, pero los hay que continúan a tu lado y sigues avanzando…. Con altibajos, es una época en la que quieres madurar muy deprisa pero sigues siendo un niño, en estos momentos, cuando salíamos, a veces nos descubríamos un día en un parque, montados en los columpios (tengo fotos que lo corroboran).
En esta etapa es cuando empiezas a darte de verdad cuenta que el mundo no es de gominola, que las cosas no aparecen por ciencia infusa, que los reyes magos no son quien dicen ser.... (lo ultimo te enteras en primaria, pero la navidad se ve ahora con otros ojos).
Aún recuerdo con cariño cuando mis padres me dejaron salir la primera noche entera… pero que miedo les daba!! No se si estaban muy convencidos de lo que hacían, ni como lo conseguí, pero fue una buena experiencia (he de decir que tampoco he sido muy juergas, más de cañas en el bar y a las dos a casa, pero hay que probar todo…. O casi todo).
Para mi, esta fue una de las épocas más felices de mi vida, aprendí, descubrí, me metí menos bofetadas de las que debiera, pero la disfruté como luego no me he permitido disfrutar otros momentos, por lo que sí alguien está en este punto, por favor, aprovéchalo, saboréalo, chúpate los dedos porque es una de las mejores épocas de tu vida.



 
Aunque todos estábamos acongojados por la selectividad, paso sin más… hecho el primer examen los demás pasaron como si nada (nunca fui una gran estudiante, pero mis profesores eran exigentes y nos preparaban a conciencia)

Cuando acabó esta época (con gran felicidad y tristeza), comencé a deslizarme por un pasillo muy resbaladizo, seguía sin saber que quería estudiar!!! Mis amigos eran lo mas importante junto a mis padres!! Me iría a estudiar fuera, me quedaría en casa, haría una carrera, otra… echar primero las prematriculas y a ver que pasaba

Me admitieron en las dos carreras que quería, una en casa y otra en la capital, cual escoger? Que hacer? Como contarles a mis padres mi decisión? No fue tan difícil decírselo J y ellos me apoyaron..

El verano de selectividad siempre se me había dicho que era el mejor, y por supuesto que lo fue, no pare por casa, era más y más adrenalina, no hice ningún viaje con mis amigas (eso había caído el año anterior), pero pude saborearlo, y finalizarlo con una cena con mis amigos en casa, justo antes de irme a la universidad, aquella noche siempre la recordaré como en la que aprendí a hacer torres con las cartas y a punto estuvimos de irnos a bañar a la playa a las seis de la mañana.

Mis padres me acompañaron a la capital cuando me mudé allí (si os vais a estudiar fuera y vuestra madre se pasa casi un mes preparando vuestra maleta y todo lo que quiera que piense que os va a hacer falta no os preocupéis… a mi me metió hasta papel higienico por si acaso, las madres cuando ven a sus polluelos salir…. Un día le he de preguntar a mi madre por esa sensación), el coche parecía el de un moro, pero he de agradecer a mi madre que no me hizo falta nada cuando llegué a la residencia.

En este punto, podemos decir que cambiamos de dirección en el pasillo, sigue siendo resbaladizo a más no poder, ya no estás en casa y disfrutas de una libertad que en muchos casos hasta entonces no has tenido, salir, entrar, disfrutar… y cometes errores, como el que te piíllas los dedos con los exámenes.

La universidad la puedo dividir en dos periodos muy claros, los dos primeros años en los que tenía una cuadrilla de amigas en la residencia y siempre tenía planes (fiesta, teatro, una peli en una habitación… ), donde descubrí que la vida no era tan fácil como antes pensaba, donde tomé conciencia de la diversidad que había a mi alrededor, donde maduré en gran medida y cuando empecé de verdad a ser la persona que soy hoy, pero sobre todo, y muy importante, donde me pegué las bofetadas que tal vez antes debiera haberme dado, pero que mis padres controlaban que no me diera, y a veces fueron más grandes al ser fuera de casa.

A partir del tercer año hasta el final, en el que me puse las pilas con los estudios, comencé a dar clases particulares para sacarme un poco de dinero, en esta época empecé con el voluntariado que hoy en día continúo y que me hace ser una de las personas más felices del mundo ya que es gratificante poder ayudar a los demás.
Pero si es verdad que en estos momentos dejé algo de lado a mis amigos por dedicarme a mi futuro profesional, además mis amigas se fueron a piso y ya no las veía tanto, ellas tenían su universidad, libertad de horarios… y yo seguía estando en una residencia. Los amigos de la universidad comenzaron a irse también a pisos y a quedar por el barrio a tomar cañas, yo estaba alejada y me resultaba complicada con el poco tiempo del que disponía… pero aunque conservo pocos amigos de esa época, los que se han quedado son los que de verdad van a estar ahí en lo bueno y en lo malo, y he de decir que a alguno lo veo tres veces al año por diferencia de ciudad e incluso horaria J.

Cuando por fin me gradué en la universidad, me descubrí llorando de felicidad (después de todas las lagrimas derramadas de impotencia y decepción… me encantó llorar por acabar). Aquí se cerraba una etapa muy importante de mi vida, la que me ha hecho aprender un oficio y madurar de una forma increíble (aunque cuando estoy en el voluntariado con niños o en casa, me permito volver a ser como una niña).

Al estar entre dos etapas, y me refiero a universidad-encontrar trabajo, me sentía la persona más perdida del mundo, asustada, sentía que podía decepcionar a quienes se encontraban a mi alrededor, no llegar a dar la talla como profesional, no estar lo suficientemente preparada.

En mi último año de facultad, cuando me preguntaron como me sentía, dije que me encontraba al borde de un precipicio donde no podía divisar el fondo, cuando acabé, me volvieron a preguntar y dije que ya no le tenía miedo, pero que seguía cubierta de una niebla espesa y no podía discernir nada en el fondo, y cuando la semana pasada me preguntaron que como lo veía, pude decir con una sonrisa de oreja a oreja que veía el fondo, había agua azul cristalina y que me tiraría sin me lo pidieran, que se que hay rocas puntiagudas y que pueden rasparme, pero que no me importa, que adelante!!!

Por que después de unos meses buscando trabajo, mandando CV por correo ordinario con remite y remitente puesto a mano, CV en infojobs y otras paginas de empleo, estar apuntada a INEM…  parece que la niebla ha desaparecido de ese precipicio.

A quien está en algunas de estas etapas de su vida, le aseguro que de toda se aprende, en todas sufres de una u otra manera, que el mundo de gominota no existe, que si tus padres te “meten caña” es porque saben que puedes con todo lo que te echen , porque solo desean lo mejor para ti (aunque a veces les mandarías a un sitio muy feo), siempre tendrás a unos amigos o una pareja que te apoyen y se queden estudiando contigo hasta las cuatro de la mañana aunque se tengan que levantar a las seis y media.

Hoy, puedo decir que estoy feliz y orgullosa de cada una de las etapas que he pasado, es mas, desearía volver por una semana o dos a alguna (a los dos primeros años de carrera sería maravilloso), pero como digo…. Toda la vida se basa en etapas, disfrútalas, relámete si puedes y permítete disfrutar de algunas de ellas aunque te cueste, luego lo echarás de menos.

Seguro que pensáis que este es un post estúpido pero…. A mi me parece interesante, instructivo, y del que todo podemos aprender,

Ahora hazme un favor, piensa en una de esas etapas de verdad felices para ti, saca uno de esos recuerdos de verdad fantásticos, saboréalo en la distancia ya y sonrie!!! Una sonrisa se contagia, al igual que una palabra amable.

Bubu te desea feliz día y maravillosas etapas y felicites recuerdos

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