No, no… aun no he inventado la
maquina del tiempo… y eso mejor se lo dejamos a los científicos locos… ya sabéis, por eso de las realidades
alternativas, teoría de las cuerdas…. Pero vamos a lo que vamos!!!
Hoy os quiero hablar de las
diferentes etapas en la vida, cada uno tiene unas y están marcadas por diversos
acontecimientos o experiencias que le hacen llegar a ser lo que es y no otra
cosa.
La vida se divide en etapas como
hemos dicho ya, pero también en las personas que tenemos en cada momento por el
que nos “deslizamos”, hay algunas que continúan a lo largo del tiempo y otras
que por gracia o desgracia se pierden, la gente toma muy diversos caminos.
Creo que la primera etapa en la
que yo puedo cerrar una puerta y abrir una ventana, fue la secundaria, allí
encontré a mis primeras amigas, con las que empecé a salir al cine, con las que
empecé a hablar de chicos, a ver tiendas (aunque de aquella seguía comprando
con mis padres), fue una época en la que cambié mucho, no fui una busca líos
pero si creo que di a mis padres mas de uno y dos quebraderos de cabeza.
En esta etapa es cuando aún no
sabes muy bien que vas a ser de mayor, tu mayor preocupación es que te vas a
poner el sábado, y no se a vosotros pero a mi me aterraba en ocasiones que
llegasen las notas (y donde he llegado!!!) o simplemente no poder quedarme a
ver la tele hasta tarde (mis padres hasta los 16-17 me mandaban los fines de
semana a dormir a las 11 de la noche y entre semana a las 10), lo bueno es que
hoy en día tengo aún Hospital Central pendiente J
Esta es una etapa en la que no
comprendes porque tus padres ponen normas, reglas, horarios… aunque cuando
creces y llegas más adelante en tu camino, lo comprendes.
Un día que a mi me marcó mucho
fue cuando un sábado volví a casa y después de ver ciertas cosas, le dije a mi
madre que estaba orgullo de la educación y valores que me habían dado (a los 16
más o menos).
Cuando llegó el bachillerato,
cerré la ventana de la secundaria y me asomé feliz a la del bachiller, la
verdad, no tenía aún ni idea de que quería estudiar, seguía interesada en los
chicos (aunque mi madre decía que salir con chicos… no hija, aún es demasiado
pronto, pero siempre se tiene algo por ahí a esas edades hombre!!! Se le llame
rollete, amiguete, refresquen….), los amigos en esta época cambian algo, pero
los hay que continúan a tu lado y sigues avanzando…. Con altibajos, es una
época en la que quieres madurar muy deprisa pero sigues siendo un niño, en
estos momentos, cuando salíamos, a veces nos descubríamos un día en un parque,
montados en los columpios (tengo fotos que lo corroboran).
En esta etapa es cuando empiezas
a darte de verdad cuenta que el mundo no es de gominola, que las cosas no
aparecen por ciencia infusa, que los reyes magos no son quien dicen ser.... (lo
ultimo te enteras en primaria, pero la navidad se ve ahora con otros ojos).
Aún recuerdo con cariño cuando
mis padres me dejaron salir la primera noche entera… pero que miedo les daba!!
No se si estaban muy convencidos de lo que hacían, ni como lo conseguí, pero
fue una buena experiencia (he de decir que tampoco he sido muy juergas, más de
cañas en el bar y a las dos a casa, pero hay que probar todo…. O casi todo).
Para mi, esta fue una de las
épocas más felices de mi vida, aprendí, descubrí, me metí menos bofetadas de
las que debiera, pero la disfruté como luego no me he permitido disfrutar otros
momentos, por lo que sí alguien está en este punto, por favor, aprovéchalo,
saboréalo, chúpate los dedos porque es una de las mejores épocas de tu vida.
Aunque todos estábamos
acongojados por la selectividad, paso sin más… hecho el primer examen los demás
pasaron como si nada (nunca fui una gran estudiante, pero mis profesores eran
exigentes y nos preparaban a conciencia)
Cuando acabó esta época (con gran
felicidad y tristeza), comencé a deslizarme por un pasillo muy resbaladizo,
seguía sin saber que quería estudiar!!! Mis amigos eran lo mas importante junto
a mis padres!! Me iría a estudiar fuera, me quedaría en casa, haría una
carrera, otra… echar primero las prematriculas y a ver que pasaba
Me admitieron en las dos carreras
que quería, una en casa y otra en la capital, cual escoger? Que hacer? Como
contarles a mis padres mi decisión? No fue tan difícil decírselo J
y ellos me apoyaron..
El verano de selectividad siempre
se me había dicho que era el mejor, y por supuesto que lo fue, no pare por
casa, era más y más adrenalina, no hice ningún viaje con mis amigas (eso había
caído el año anterior), pero pude saborearlo, y finalizarlo con una cena con
mis amigos en casa, justo antes de irme a la universidad, aquella noche siempre
la recordaré como en la que aprendí a hacer torres con las cartas y a punto
estuvimos de irnos a bañar a la playa a las seis de la mañana.
Mis padres me acompañaron a la
capital cuando me mudé allí (si os vais a estudiar fuera y vuestra madre se
pasa casi un mes preparando vuestra maleta y todo lo que quiera que piense que
os va a hacer falta no os preocupéis… a mi me metió hasta papel higienico por
si acaso, las madres cuando ven a sus polluelos salir…. Un día le he de
preguntar a mi madre por esa sensación), el coche parecía el de un moro, pero
he de agradecer a mi madre que no me hizo falta nada cuando llegué a la
residencia.
En este punto, podemos decir que
cambiamos de dirección en el pasillo, sigue siendo resbaladizo a más no poder,
ya no estás en casa y disfrutas de una libertad que en muchos casos hasta
entonces no has tenido, salir, entrar, disfrutar… y cometes errores, como el
que te piíllas los dedos con los exámenes.
La universidad la puedo dividir
en dos periodos muy claros, los dos primeros años en los que tenía una
cuadrilla de amigas en la residencia y siempre tenía planes (fiesta, teatro,
una peli en una habitación… ), donde descubrí que la vida no era tan fácil como
antes pensaba, donde tomé conciencia de la diversidad que había a mi alrededor,
donde maduré en gran medida y cuando empecé de verdad a ser la persona que soy
hoy, pero sobre todo, y muy importante, donde me pegué las bofetadas que tal
vez antes debiera haberme dado, pero que mis padres controlaban que no me
diera, y a veces fueron más grandes al ser fuera de casa.
A partir del tercer año hasta el
final, en el que me puse las pilas con los estudios, comencé a dar clases
particulares para sacarme un poco de dinero, en esta época empecé con el
voluntariado que hoy en día continúo y que me hace ser una de las personas más
felices del mundo ya que es gratificante poder ayudar a los demás.
Pero si es verdad que en estos
momentos dejé algo de lado a mis amigos por dedicarme a mi futuro profesional,
además mis amigas se fueron a piso y ya no las veía tanto, ellas tenían su
universidad, libertad de horarios… y yo seguía estando en una residencia. Los
amigos de la universidad comenzaron a irse también a pisos y a quedar por el
barrio a tomar cañas, yo estaba alejada y me resultaba complicada con el poco
tiempo del que disponía… pero aunque conservo pocos amigos de esa época, los
que se han quedado son los que de verdad van a estar ahí en lo bueno y en lo malo,
y he de decir que a alguno lo veo tres veces al año por diferencia de ciudad e
incluso horaria J.
Cuando por fin me gradué en la
universidad, me descubrí llorando de felicidad (después de todas las lagrimas
derramadas de impotencia y decepción… me encantó llorar por acabar). Aquí se
cerraba una etapa muy importante de mi vida, la que me ha hecho aprender un
oficio y madurar de una forma increíble (aunque cuando estoy en el voluntariado
con niños o en casa, me permito volver a ser como una niña).
Al estar entre dos etapas, y me
refiero a universidad-encontrar trabajo, me sentía la persona más perdida del
mundo, asustada, sentía que podía decepcionar a quienes se encontraban a mi
alrededor, no llegar a dar la talla como profesional, no estar lo suficientemente
preparada.
En mi último año de facultad,
cuando me preguntaron como me sentía, dije que me encontraba al borde de un
precipicio donde no podía divisar el fondo, cuando acabé, me volvieron a
preguntar y dije que ya no le tenía miedo, pero que seguía cubierta de una
niebla espesa y no podía discernir nada en el fondo, y cuando la semana pasada
me preguntaron que como lo veía, pude decir con una sonrisa de oreja a oreja
que veía el fondo, había agua azul cristalina y que me tiraría sin me lo pidieran,
que se que hay rocas puntiagudas y que pueden rasparme, pero que no me importa,
que adelante!!!
Por que después de unos meses
buscando trabajo, mandando CV por correo ordinario con remite y remitente
puesto a mano, CV en infojobs y otras paginas de empleo, estar apuntada a
INEM… parece que la niebla ha
desaparecido de ese precipicio.
A quien está en algunas de estas
etapas de su vida, le aseguro que de toda se aprende, en todas sufres de una u
otra manera, que el mundo de gominota no existe, que si tus padres te “meten
caña” es porque saben que puedes con todo lo que te echen , porque solo desean
lo mejor para ti (aunque a veces les mandarías a un sitio muy feo), siempre
tendrás a unos amigos o una pareja que te apoyen y se queden estudiando contigo
hasta las cuatro de la mañana aunque se tengan que levantar a las seis y media.
Hoy, puedo decir que estoy feliz
y orgullosa de cada una de las etapas que he pasado, es mas, desearía volver
por una semana o dos a alguna (a los dos primeros años de carrera sería
maravilloso), pero como digo…. Toda la vida se basa en etapas, disfrútalas,
relámete si puedes y permítete disfrutar de algunas de ellas aunque te cueste,
luego lo echarás de menos.
Seguro que pensáis que este es un
post estúpido pero…. A mi me parece interesante, instructivo, y del que todo
podemos aprender,
Ahora hazme un favor, piensa en
una de esas etapas de verdad felices para ti, saca uno de esos recuerdos de
verdad fantásticos, saboréalo en la distancia ya y sonrie!!! Una sonrisa se
contagia, al igual que una palabra amable.
Bubu te desea feliz
día y maravillosas etapas y felicites recuerdos

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