Pues ya está!! nos hemos casado!!! ya tenemos esa cara luminosa y de felicidad que hablan en los recién casado, o al menos eso me dicen mis compañeros y mis pacientes... yo me veo igual, aunque duermo mejor y ya no tengo pesadillas ni con vestidos, tartas, el cura que no llega, los anillos que se pierden por el camino... incluso he vuelto a tener mucha, pero mucha hambre, y sino que se lo digan a un paquete de Oreos que me zampé ayer.
A lo que vamos, que como siempre... me lio.
Hacer poco menos de un mes, mi marido y yo, por fin nos dimos el "si quiero", aunque nosotros lo hicimos por la fórmula larga, y tras esto y una buena celebración con familia y amigos, decidimos irnos de viaje dos semanas a USA, cosa que espero contaros algún día, porque tuvimos de todo.
Vamos a comenzar por... por el día que yo decidí cogerme vacaciones en el trabajo, una semana antes de la boda salí por la puerta para no volver en un mes, si, si, habéis leído bien, un mes. Mis compañeros y yo hicimos un pincheo para despedirme de ellos y darles las gracias por todo, sobre todo su paciencia (que las novias nos ponemos un poco locas poco antes del día D), y ellos fueron tan encantadores de tener una serie de detalles conmigo, que me arrancaron alguna lágrima.
El sábado antes de la boda me fui a probar el vestido, estaba impresionante, aunque le quedaban un par de detalles. y fuimos a hablar con el monasterio donde celebrábamos la boda.
En este punto tuve mi primer momento de enfado sin poder remediarlo, al parecer había problemas para que tocara el cuarteto de cuerda durante el cóctel; hablé con el monasterio, llamé al grupo, el grupo y el monasterio se echaban uno a otro las culpas por así decirlo, hasta que después de una hora y media, estallé, y cuando digo que estallo es que algo por dentro recorre mi cuerpo y digo todo, todito todo lo que se me ocurre, siempre con educación, pero básicamente les dije "me importa muy poco como lo hagáis, pero a una semana de la boda no me podéis estar planteando estos problemas, así que o lo tenéis solucionado para el lunes o me busco otro grupo, a cinco días de la boda". Parece ser que se arreglaron, más o menos, porque yo no vi los altavoces en el cóctel por ningún lado.
El domingo de antes de la ceremonia, fuimos a ver al párroco, nos explicó como se realizaría la ceremonia, donde estaríamos en cada momento y que el avisaría a los enanos para subir a las lecturas, peticiones...
Los siguientes tres días fueron de organizar cosas en casa: regalos, llamar a todos los proveedores para recordarles la fecha y si necesitaban algo, llamar a todos los invitados para cerciorarnos de que venían y de que las alergias e intolerancias estuvieran al fía.
El jueves viajamos a la ciudad donde nos casábamos, nos tocó hacer alguna compra de última hora para que todo estuviera correcto, fuimos a hacerme en mi caso pedicura y depilación, y en el caso de mi marido conseguí que se hiciera una limpieza facial de la que quedó encantado y la manicura que le encantó también; fuimos a comer a casa de mi priva, y degusté un rico cocido mmmm; después fuimos a ver al fotógrafo, el cual nos tranquilizó una barbaridad y le contamos como deseábamos hacer todo, un pequeño playing.
Lo mejor de ese día fue la cena, estuvimos en casa de mi priva y a mi me regalaron un Tender (un bizcochito) y a mi marido un litro de leche (le pirra beberla por las noches); Ir a casa de mi prima siempre es un lujo, siempre atentos, buena comida y encima niños encantadores.
Hubo un momento, que yo creo que si no lo tienen todas las novias, lo tienen casi todas, en el que llegamos al hotel, y estaba tan sumamente nerviosa, que salí del coche de mi marido gritando ""no me caso!!" a lo que el dijo asustado "Cómo que no te casas" y contesté "no lo se, arg, déjame pensármelo", me habían hablado de esta reacción, pero no pensé que fuera a ser tan brutal, no me daba miedo casarme ni mucho menos, se con quien quiero pasar mi vida, pero el preparar todo, e que alguna cosa se tuerza poco antes del día D, y que esperes que sea uno de esos momentos perfecto -y más siendo una perfeccionista como yo- pues no sabes como manejarlo a veces. Aquí mi marido se quedó estupefacto, pero esperó a que se me pasara todo y me dio un abrazo -hay abrazos que son mejores que mil palabras chicos-
El viernes tras el desayuno, me fui al Spa, necesitaba mi momento relax antes de la boda, no había sauna pero... no se puede pedir todo en esta vida.
y os puedo decir, que a partir de ahí empieza la boda, no es al día siguiente, sino que para mi fue en ese momento, no paramos, casi no nos da tiempo a comer, se te cierra el estomago, en mi caso solo quería dulce, estaba ya deseando desde hacía una semana que pasara todo pero ese día ya era... tremendo.
y siento deciros que me voy a quedar aquí, porque lo que viene es lo bonito, lo maravilloso, los momentos que recuerdo con más carió y que solo al pensar en ellos me sacan una sonrisa.
Bubu espera que tengáis un feliz y sonriente día.

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